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Castellano

Gloria a Dios en el Cielo

Hoy en la tierra el cielo envía
una capilla angelical trayéndonos paz y alegía,
cantando el himno triunfal.

Gloria a Dios en el cielo,(bis)

Viene anunciar el nacimiento
de nuestro amable Redentor.
Colmado de agradecimiento
digamos todos con fervor.

Gloria a Dios en el cielo,(bis)

Unos pastores que velaban
en la pradera de Belén,
vieron querubes que entonaban
cantares para nuestro bien.

Escucha los arcángeles cantar

Al mortal, paz en la tierra,
en los cielos, gloria a Dios.
Al mortal, paz en la tierra,
canta la celeste voz.

Con los cielos alabemos,
al eterno Rey cantemos.
A Jesús, a nuestro bien,
con el coro de Belén,
canta la celeste voz:
En los cielos
gloria a Dios.

El mejor de los nacíos

Todos los caminos de Judea
se ven alumbrados por el resplandor
de una estrella que en el cielo centellea.
Jesús, nuestro Redentor, nacío.

Luna blanca, blanca luna,
ese niño no tiene cuna.

Tú no me llores, mi niño “Manué”
Que entre mis brazos una cuna te haré,
una cunita yo te haré,
y con un cante y dos luceros,
Niño del alma, te haré un sonajero.

VAMOS APRISA, ANTES DE QUE LLORE “MANUE”,
VAMOS APRISA, ANTES DE QUE TENGA FRÍO.
VAMOS CORRIENDO QUE HA NACIDO ALLÁ EN BELÉN
EL MEJOR DE LOS “NACÍOS”.

Esa estrella que nos ilumina
será luz de esperanza y de ilusión.
Luz que desde el cielo a un niño da la vida,
Un Rey sin raza y color nació.

Sombra negra, mala sombra,
Siendo Rey, tú sin corona.

En la puerta hay un niño

Madre en la puerta hay un niño,
más hermoso que el sol bello,
diciendo que tiene frío,
porque viene casi en cueros.
Pues dile que entre y se calentará,
porque en esta tierra
ya no hay caridad,
porque en esta tierra,
ya no hay caridad.

Entró el Niño y se sentó,
y mientras se calentaba
le preguntó la patrona:
¿De qué tierra y de qué patria?.
Mi Padre es del Cielo,
mi Madre también,
Yo bajé a la tierra para padecer.
Yo bajé a la tierra para padecer.

Oh, Noche Santa

Oh noche santa de estrellas refulgentes,
esta es la noche en que el salvador nació.
Tanto esperó el mundo en su pecado,
hasta que Dios derramó su inmenso amor.

Un canto de esperanza, al mundo regocija,
por el que ilumina una nueva mañana.

Ponte de rodillas, escucha reverente,
¡Oh noche divina! Cristo nació,
¡Oh noche divina! nació Jesús.

Guía la luz de fe, serenamente,
de corazón ante su trono a adorar.
Oro, incienso y mirra antaño le trajeron,
la vida hoy le entregamos sin dudar

Al Rey de reyes cantamos esta noche
y su amor eterno proclame nuestra voz,
todos ante él, delante su presencia
postrados ante el rey, a nuestro Rey
Al Rey de los siglos, adoración.

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