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Letras

Vamos, cantemos
somos siete sobre el mismo mar.
Siente el latir de un solo pulso,
llegó Navidad.

Fuerteventura, dunas y arena,
aulaga y soledad.
Sobre Tindaya trae el viento
arcanos desde el mar
con un conjuro de libertad,
amor, futuro y paz.

Por la Gomera silba una estrella
al cedro y al brezal.
Órganos de basalto cantan
nuestra unidad.
Coge el guarapo y ven a brindar
en esta Navidad.

Vamos, cantemos
somos siete sobre el mismo mar.
Siente el latir de un solo pulso,
llegó Navidad.

Erase un muñequito de nieve que conmigo eramos nueve los amigos de mi  barrio
al principio era muy pequeñito
pero luego luego se creció y creció
con una panzota bien grandota de nariz y una pelota corbatín y un gran sombrero
era mi muñequito de hielo
que en diciembre todo se formó

muñeco de nieve navidad (bis)
muñeco de nieve navidad
muñeco de nieve navidad navidad

Erase un muñequito de nieve que conmigo eramos nueve los amigos de mi barrio
al principio era muy pequeñito
pero luego luego se creció y creció
con una panzota bien grandota de nariz y una pelota corbatín y un gran sombrero
era mi muñequito de hielo
que en diciembre todo se formó

De belenes, de campanas y regalos
Se compone nuestra pobre navidad;
panderetas y zambombas que no falten,
porque así es mucho más fácil no pensar.

Yo quiero una Navidad distinta.
En la que el odio y el rencor no tengan sitio,
en la que el pobre sea tratado como el rico,
y en nada influyan los colores de la piel.
Yo quiero una Navidad distinta,
donde el amor y la paz lo llenen todo.

Celebrando dos mil años estas fiestas
sin que el mundo reconozca la verdad,
mientras se hable de miserias y de guerras,
es que aún no se entendió la Navidad.

Yo quiero una Navidad distinta.
En la que el odio y el rencor no tengan sitio,
en la que el pobre sea tratado como el rico,
y en nada influyan los colores de la piel.
Yo quiero una Navidad distinta,
donde el amor y la paz lo llenen todo.

En torno a la mesa
es todo alegría,
se olvida una pena,
se olvida el rencor.
Y en la cabecera,
la abuela dichosa
estrecha amorosa
al nietecito menor.

Dos lágrimas tiemblan
en cada pupila,
refleja su rostro
feliz emoción.
Los nietos rodean
su blanca cabeza,
formando una rueda
de dicha y amor.

Brindemos, hermanos,
brindemos, amigos.
Salud para el Padre,
bendígalo, Dios.
Y para tí, Madre,
un beso profundo
de mi corazón.

Dulce Jesús mío, es un villancico que no conocíamos pero que hemos recuperado para todos aquellos que estaban como nosotros, para que lo añadan a su lista para estas fiestas.

Dulce Jesús mío,
mi niño adorado, (bis)
ven a nuestas almas niñito,
ven no tardes tanto. (bis)

Del seno del padre
bajaste a humanarnos, (bis)
deja ya el materno niñito,
porque te veamos. (bis)

De montes y valles,
ven,oh deseado; (bis)
rompe ya los cielos niñito;
brota flor del campo. (bis)

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